El paracaidista desde abajo

Cada persona es diferente a ti. Tu hijo/a también.

Lo que a mi me mueve en la vida, a ti podría parecerte una tontería.

¡Celebremos que ya se acabó la tele! El cochazo de anuncio y la modelo de morritos puede que ya no sean la aspiración del hombre trajeado. ¡Viva!

A lo mejor tu hijo/a no tiene que ir a la universidad.

Ahora, más que nunca, es importante que nuestros peques valoren el silencio y los pensamientos que surgen en él. Porque vienen directos del corazón.

Para enseñarles a estar solos debemos disfrutar estando solos. No levantar el móvil cada cinco minutos a ver si ha pasado algo en ‘nuestro mundo’.

¿Te atreves con este ejercicio?

Paso 1. Prepárate una infusión. Apaga el móvil la próxima hora. Pon un folio en blanco y un boli encima de la mesa. Haz un círculo en el centro y escribe dentro ‘Vida’.

Paso 2. Traza cinco líneas saliendo de ese círculo. Una es el cuello, dos son los brazos y dos son las piernas.

Paso 3. Y ahora, haz cinco círculos, donde deberían estar la cabeza, las manos y los pies. Ya tienes a tu paracaidista : )

Dentro de esos círculos escribe:
– ‘Salud’ (tu con tu maquinaria),
– ‘Amor’ (relaciones sociales),
– ‘Dinero’ (ámbito profesional)
– Tú eliges los dos últimos. (Para algunos serán sus hijos, para otros su abuela, para otros hacer parapente y para otros leer cinco periódicos al día)

Paso 4. Te quedan cincuenta minutos por delante para definir, al lado de cada uno de esos círculos, lo que sería para ti, haber vivido, pero vivido del verbo VIVIR.

Paso 5. Te quedan diez años para que tu peque, sin ver ese esquema tuyo, integre lo que a ti te hace vibrar en la vida con cada uno de tus actos diarios, de forma que, si has puesto parapente, te vea lanzarte cada semana y ver documentales y entrenar técnicas de aterrizaje enganchado a la barra de hacer flexiones.

Final. Este ejercicio podría resumirse en una frase: Deja de perder tu tiempo en cosas que no llenan tu alma, sólo así vas a inspirar a tu peque.

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